Vegetación y suelos.
España cuenta con una gran variedad vegetal y animal en su territorio. Además de la evolución geomorfológica y su situación en la zona templada del planeta, esta variedad se explica por tener un relieve muy contrastado, con llanuras y montañas, costa e interior, archipiélagos y continente.
Dicha variedad está relacionada con la división climática de la península Ibérica, de modo que a las tres zonas climáticas principales (oceánica, mediterránea y subtropical) le corresponden otras tres regiones con diferente vegetación: eurosiberiana, mediterránea y macaronésica.
Existe una estrecha relación entre vegetación y suelo. Para comprenderla mejor, veamos primero unos aspectos básicos sobre los suelos.
El suelo
Formación: se forma por la alteración de la roca a través de procesos físicos, químicos y biológicos, pues la acción de agentes atmosféricos, unida a la de los seres vivos, fragmenta la roca y altera sus minerales.
El perfil del suelo: con el paso del tiempo en el suelo se distinguen horizontes: niveles horizontales que se desarrollan en el interior del mismo y que presentan diferentes caracteres de composición, textura, adherencia, etc. El perfil del suelo es la ordenación vertical de todos estos horizontes.
En los suelos completos o evolucionados se distinguen tres horizontes fundamentales que desde la superficie hacia abajo son:
Horizontes del suelo:
La vegetación está integrada por las formaciones vegetales o grupos de vegetación individualizados por el tamaño y por la fisonomía de sus especies. Los tres tipos básicos son el bosque, el matorral y el prado o estepa.
A cada región climática le corresponde una región en cuanto a vegetación: a la zona climática atlántica le corresponde la región eurosiberiana (bosque caducifolio o de frondosas formado por árboles de hoja caduca); a la mediterránea la región vegetal con el mismo nombre (bosque esclerófilo formado por árboles de hoja perenne) y a la zona climática subtropical le corresponde la denominada región macaronésica o canaria (bosque de laurisilva).
Veamos cada una de estas regiones.
España cuenta con una gran variedad vegetal y animal en su territorio. Además de la evolución geomorfológica y su situación en la zona templada del planeta, esta variedad se explica por tener un relieve muy contrastado, con llanuras y montañas, costa e interior, archipiélagos y continente.
Dicha variedad está relacionada con la división climática de la península Ibérica, de modo que a las tres zonas climáticas principales (oceánica, mediterránea y subtropical) le corresponden otras tres regiones con diferente vegetación: eurosiberiana, mediterránea y macaronésica.
Existe una estrecha relación entre vegetación y suelo. Para comprenderla mejor, veamos primero unos aspectos básicos sobre los suelos.
El suelo
Formación: se forma por la alteración de la roca a través de procesos físicos, químicos y biológicos, pues la acción de agentes atmosféricos, unida a la de los seres vivos, fragmenta la roca y altera sus minerales.
El perfil del suelo: con el paso del tiempo en el suelo se distinguen horizontes: niveles horizontales que se desarrollan en el interior del mismo y que presentan diferentes caracteres de composición, textura, adherencia, etc. El perfil del suelo es la ordenación vertical de todos estos horizontes.
En los suelos completos o evolucionados se distinguen tres horizontes fundamentales que desde la superficie hacia abajo son:
Horizontes del suelo:
- Horizonte A: Es el más superficial y en él enraíza la vegetación herbácea. Su color es generalmente oscuro por la abundancia de materia orgánica descompuesta o humus elaborado, determinando el paso del agua arrastrándola hacia abajo, de fragmentos de tamaño fino y de compuestos solubles.
- Horizonte B o zona de precipitación: Carece prácticamente de humus, por lo que su color es más claro, en él se depositan los materiales arrastrados desde arriba, principalmente, materiales arcillosos.
- Horizonte C o subsuelo: Está constituido por la parte más alta del material rocoso in situ, sobre el que se apoya el suelo, más o menos fragmentado por la alteración mecánica y la química, pero en él aún puede reconocerse las características originales del mismo.
- Horizonte D o material rocoso: es el material rocoso subyacente -”roca madre”- que no ha sufrido ninguna alteración química o física significativa.
- El ecológico: soporte y alimento de vegetales, es necesario también para la fauna. Tanto vegetales como animales participan en la edafogénesis, aportando biodiversidad al interior del suelo.
- El económico: el valor agrícola, forestal, minero o ganadero de un suelo es lo que le asigna un precio.
- El valor cultural: la capacidad del suelo de producir alimentos ha creado, a lo largo de la Historia, sistemas de protección del mismo, de modo que su explotación es sostenible. Conservar dichas tradiciones o culturas, es básico para mantener un uso racional del suelo. Por otro lado, no hay que olvidar que en la formación de suelos actuales participaron culturas prehistóricas, cuyos vestigios se han incorporado en algunas de las capas de ese suelo, por lo que podemos considerarlos almacenes o archivos del paso de diferentes sociedades por ese lugar.
La vegetación está integrada por las formaciones vegetales o grupos de vegetación individualizados por el tamaño y por la fisonomía de sus especies. Los tres tipos básicos son el bosque, el matorral y el prado o estepa.
A cada región climática le corresponde una región en cuanto a vegetación: a la zona climática atlántica le corresponde la región eurosiberiana (bosque caducifolio o de frondosas formado por árboles de hoja caduca); a la mediterránea la región vegetal con el mismo nombre (bosque esclerófilo formado por árboles de hoja perenne) y a la zona climática subtropical le corresponde la denominada región macaronésica o canaria (bosque de laurisilva).
Veamos cada una de estas regiones.
